LORCA (en honor al genio, breve)

LORCA por Dadelhos Pérez


Cae el manto estelado en la noche eterna, son aquellas que fueron en añoranzas que las regresan. Y sentado frente a la nada que fuere con las manos abiertas, reencuentro la mirada que mirase dejando de ser lobo para convertirme en presa.

Albea dicha, dijo coqueta la nube más baja, esa que resultó más lenta, mientras la luna lloraba en la Granada perversa, puesto que encerrado en el monte esperaba el poeta acompañado por otros en su desdicha y sin saber a ciencia cierta. Soldado reciente venido de milicias de extrema derecha, entró en la celda improvisada cuando la nube ralentizada alcanzó a sus gemelas.

Llora ella en su plena y amagada, grita pena; cae presa de la maldición de la bala destinada... Unos dirán cualquier cosa y otros, esos pocos que lo aprecian, tenderán en los presentes que le robaron cobardemente en tiro bocajarro en la granadina sanguinolenta, leyendo cualquier obra del maestro liquidado en el silencio vuelto eco que nunca silencia.

Dale honor a la cobardía urdida con la excusa de la guerra y cantando cara al sol, el astro poderoso cegador de sus bajezas, puesto nada justo o productivo dio aquella guerra. Aniquilando al escritor ensoñado que vida regalara con sus letras, y muerte encontró en el 36 funesto por el levantamiento de los ambiciosos que quisieron quedarse con todo el pan, con la historia que intentaron cambiar, con las novelas quemadas, las canciones silenciadas, las normas rotas al son traidor de traidores que acusaron de traición ocultando sus vergüenzas… Fusilando sin redención en campo pavor a Federico García Lorca, el gran poeta.

Me sentaré en la campiña de los perdones que nos piden sin sus reconocimientos que niegan, mientras junto al granadino de honor descansan miles en las cunetas. El odio que los condujo al holocausto sigue en el ambiente democrático que no es capaz siquiera, de restablecer honores a las víctimas ejecutadas por las bárbaras milicias falangistas, mientras honraron los caídos derechistas sin atender a sus hermanos de sangre, acentuando sus vergüenzas.