viernes, 5 de febrero de 2016

MIS AÑOS DE SOLDADO


MIS AÑOS DE SOLDADO por Dadelhos Pérez

Cuando truena en pleno día tras el chillido alerta de las sirenas, dejamos cualquier cosa para escondernos en la ratonera, lluvia de bombas aterrizan enfadadas en la ciudad perdida, puesto almas errantes buscan sus cuerpos descuartizados entre las ruinas de castillos naipes de piedra escombro. Mientras los refugiados aguantamos la tormenta desde el tormento interno, y yo, pobre diablo idealista, agarro con fuerza el fusil libertario, mirando a la pequeña en regazo de madre, con mirada perdida, famélica y mal vestida…

Me pregunto entonces: ¿Vale la pena defender libertades desde las atrocidades de la guerra?

Callarán las atroces y saldremos al veneno ambiente, tierra urbana sembrada de muerte, lloros de madres, desconcierto y hambre; mientras avanzan los fascistas pasando por armas a cualquiera en pro de su ideología tan podrida como la nuestra.

No pasarán, gritamos convencidos alzando muros de saco arena, preparando las escupe balas, orquestando el pecado que nos absorbe en esta locura sin fin… Me arrepiento de mi lucha perdida, de los muertos contados en mis muescas, del delirio sangre publicitado en propaganda que enfrenta… Maté sacerdotes por orden sindical de quien nada tenía que ver con el gobierno legal, rajé con bayoneta al patrón que años atrás me dio trabajo… Crucé el Ebro en la gran contienda y acabé escondido en la pérdida alicantina cual últimas tierras de la segunda república, donde los emisarios de la muerte, los falangistas, nos pasaron por las armas en su limpieza.

De haber ganado nosotros la guerra lo mismo hubiere pasado cambiando actores del paredón al pelotón que ejecutando mancha sus creencias. La locura insurrecta hendió conciencias dando pie a los locos sedientos por sangre hermana por ambos lados, el legal que se diluyó entregando las armas al pueblo enfadado, y el militar empeñado en exterminar cualquier reflejo democracia sin tener en cuenta ideario rojo, liberal, conservador o apolítico…

Si pudiera elegir ahora, el exilio sería sin duda el camino, aparcando la ideología debatida a tiro limpio que no razona, abandonando legalidad y revolución dictadura, sin más… Siendo tarde, siendo pronto o un simple soplo de coherencia en mi última comparecencia en la vida…


—¡¡¡Fuego!!!