jueves, 11 de febrero de 2016

REY MALDITO, Capítulo 6º: " La Trama norteña. "

REY MALDITO por Dadelhos Pérez .
Capítulo 6º: " La Trama norteña. "


Les supo a gloria bendita pernotar en las caballerizas tras hacerlo durante demasiadas noches en el vasto secano, prefiriendo el aroma a bestia que se respiraba en aquel cobertizo anegado por paja, a las bajadas terribles de temperatura y los enrabietados vientos que jamás descansaban, junto a las alimañas ladronas de víveres bajo el manto noche que incluso mordieron a varios soldados, obligando al capitán Khor a poner turnos de guardia.
—Podéis descansar, soldados.—Anunció llamando con la mano a su más fiel vasallo.—¿Os sentís con fuerzas?
—Sabéis que sí, mi señor.
—Tengo una misión para vos, Sarrel. Y como siempre se trata de un tema delicado, reto a la altura del más sigiloso de mis soldados.—Cediendo una daga con empuñadura dorada y un diminuto frasco de cristal repleto de líquido verdoso.—No debe despertar, y no deben relacionarnos con su eterno descanso.
—Así será, señor.
En los aposentos privados del máximo mandatario del bastión, la hoguera crepitaba animosa mientras el duque reposaba en su sillón predilecto armado con copa de bronce y encarado al baile inquieto de las llamas. No estaba solo, una esbelta sombra se advertía cerca de la tronera de la estancia.
—Teníais razón. El Marqués no se equivocaba.
—El rey está en peligro, Duque.—En cálido tono femenino.—Y vos resultáis escollo para la treta del Conde, no tardarán en intentar liquidaros.
—Eso no me preocupa, señora. Mientras llegue el momento con duelo honra... Mi vida es prescindible pero la del monarca, eso es otro cantar. ¿Quién avala a ese maldito traidor, Dorth? Es un viejo y no creo que a estas alturas del baile ose...
Atrayente mano de piel blanca con largas uñas teñidas del rojo carmesí, posó en el hombro del anciano en clara muestra afecto.
—Mi hermano está detrás de la insurrección. Recordad que me negué aceptar los planes de mi Yahvé cuando conocí al príncipe, y Gorín nunca aceptó que mi padre abandonase la idea de invadir el reino; papá murió hace cinco lunas, erigiéndose cual nuevo emperador Gorín. No puede lanzar a sus ejércitos contra nosotros porque yo estoy en la corte, sabe que de hacerlo la tribu del este y las cuatro islas se alzarían contra él. Pero si yo muero a manos de noble de nuestra corte, todos los ejércitos del norte se unirían al nuevo monarca... Imaginad la más vasta milicia jamás reunida por rey, caudillo o emperador. Nos devastarían.—Caminó hasta el sillón gemelo dejándose ver.—El conde Tizno Tizón solo es un peón pese a que crea en las falacias de mi sangre, Gorín lo utilizará para decapitarlo o ensartarlo en el centro de cualquier plazoleta; ya que ambiciona las tierras del sur. Nuestro diminuto e insignificante reino desafortunado se encuentra entre ambos imperios.
—Podríamos intentar una alianza con los Moriscos ya que sus ejércitos son vastos, experimentados y sanguinolentos.
—Si no detenemos la insurrección, mi querido y gentil duque, no nos quedará otra salida.
La luz del llar reflejaba en el cabello cobrizo y rizado de la mujer, tez blanca con zarcos ventanales del alma que transmitían calma aderezada con el candor de su estar, capaz de amartelar a la mismísima parca. Telas humildes vestían su cuerpo delirio que parecía burlar al tiempo en el esplendor de su madurez extraviada, a juzgar por su juvenil aspecto.
Los ojos del viejo barbudo, el lobo de guerra, como se le conocía en cada rincón del reino; emitían deseos que contenía en respeto por la dama, la amante del moribundo rey, la mente pensante de todas las décadas de paz que saboreó el pueblo desde el asesinato del ofuscado padre del monarca a manos del Marqués. Algo que muy pocos conocían y muchos menos supieron los motivos de aquel envenenamiento.
—Traje conmigo al guerrero, el hijo del hechicero Bhlu, Rigodón. Me preocupa la seguridad de mi hija.
—Ningún acero dañará Adelha, señora, mientras me queden fuerzas para blandir espada y cumplir con la palabra de protegerla. Podéis estar tranquilos vos y el monarca. La joven está a salvo en mi ducado.
—Nadie debe conocer su procedencia. En cuanto al gigante galo, es el mejor de los refuerzos para sus filas, vale por veinte soldados experimentados aunque peca con el hidromiel, nada es perfecto. Ahora, debo regresar al alta junto al rey. Dad muerte a los traidores cuando enseñen baza, querido amigo. Después preparad vuestras fuerzas y marchad hacia el castillo real. Mandé emisarios a todos los bastiones del reino. Debemos detener la insurrección antes de que tome cuerpo.—Encapuchó su cabeza saliendo de la alcoba y desapareciendo por la angosta escalinata con su guardia personal.
Entretanto, el viejo lobo de guerra liquidó su licor dejando la copa sobre la mesa, junto al catre, para rescatar su vieja espada que descansaba colgada en el muro, al lado del escudo donde se podía apreciar la cabeza de un lobo en negro sobre blanco fondo.
—Somos unos viejos incorregibles, mi fiel acero; pero moriremos como mueren los soldados, en el campo de batalla.
Despuntó el alba clareando las regias y vigorosas arboledas del serrado, como siempre, las aves despertaron antes con sus alegres cánticos; los guardias de la muralla seguían roncando echados en el suelo, y los leñadores de la aldea encauzaban camino adentrándose en el frondoso bosque hasta las laderas, donde permanecían los mejores ejemplares para la tala.
Khor, ansioso tras descubrir que su mejor asesino aún no había regresado, mandó a sus soldados que agarrasen sus alabardas convencido de que había sido descubierto. Las puertas de las caballerizas permanecían cerradas y no se escuchaba rumor de gentío. Pensó que afuera aguardaban ballesteros apostados en el alto muralla dispuestos a darle muerte.
—Permaneced preparados para la carga.—Ordenó blandiendo su espadón, arrastrando la punta de este por la paja mientras se acercaba a la puerta.
De patada abrió la abatible descubriendo que todo seguía igual, no habían guardias ni ballesteros apuntando saetas asesinas y le tranquilizó, ya que cabía la posibilidad de que Sarrel permaneciera escondido para no ser descubierto.
—¡Buenos días, sarasa cruzado!
—¿Vos aquí?
—¿Tanto os sorprende? Desde nuestro encuentro en la taberna han habido cambios, damisela; como podéis apreciar ya no luzco mi penumbra guerrera con las cruces escarlata; ahora tengo una azul con cruz blanca en el centro, como vos. Ya que soy el nuevo capitán del Serrado. Me ascendieron antes del claro día, todo un honor para éste Galo.—Cuatro pasos cortos le bastaron para plantarse frente al habilidoso Khor.—Después de recibir tan gran honor, paseé disfrutando de la estrellada, el cielo raso. Y tropecé con una rata escurridiza con sangre hirviendo, ya que desenvainó rápida tanto como temblorosa. Vos mejor que nadie sabéis que no me gusta molestar a la “embelesada” de no ser que sea gresca mérito. Y la sabandija no merecía tal honor.
—No sé a qué os referís, gabacho.
—Me refiero a vuestra traición, sarasa.


La pretensiones del Conde Tizno Tizón de acabar con el hijo del Marqués, Capitán Assin, parecen truncadas por la entrada en escena de la enigmática de cabello cobrizo y su lengua sucia, el galo Rigodón.
La insurrección fracasa en el serrado aunque en la ciudadela del Alta, sede del moribundo monarca, Tizno Tizón movilizará sus fuerzas con el apoyo de sus velados aliados, de entre ellos, el señor de la guerra Gorín.
Alcanzamos la cumbre desenmarañando la verdad anegada por falacias que perduraron en el reino durante décadas: ¿quién es el verdadero enemigo de la corona? ¿Por qué la imperiosa necesidad de sobre-guardar la identidad de la guerrera Adelha? ¿Qué se esconde tras el golpe de estado?
No te pierdas el 7º episodio de esta novela por entregas, el infierno puede que se alcance caminando por sacros caminos pulcros de ideales nobles... La guerra está servida.
Bueno, y lo de siempre; pesadito con que le des a la publi de abajo. Tómalo cual redundante coletilla de este cansino dado a la literatura, sin malos rollos, pero si pinchases me vendría muy bien. (Llegamos con el 7º capítulo al ecuador de esta primera parte de la saga, que una vez terminada, estará disponible en formato digital como ya anuncié)
Recuerda ser feliz, sonreír al menos una vez al día, pinchar la publicidad... (Uy! Lo siento, esto último sobraba aquí, jejejejeje) Gracias por leer mis humildes letras, espero te divirtieras tanto como yo al escribirlo. Un sincero abrazo, familia.