lunes, 14 de marzo de 2016

Sepelio en vida


    Sintiera el agobio que nudo formó durante indeterminado, dado a la entrega del perdido que se sigue perdiendo dentro de lienzo unicolor, mientras mis manos sucumbieron al tembleque de cuando niño, resbalando gélido sudor parido en alma, descendiendo frente, pues ni las estrellas guiños, ni la mansa brisa de la inmensa mediterránea calman declive, por escribirte aislado de la isla compañía que mortuoria presta pesar que me vence. Y nada inteligente, agarro libreta encarando mina que baila atemorizada por la danza del marchado que queda anclado en tu estampa recuerdo.
No cita más espacio en angosto presagio vuelto presente, al llorar por los quereres con que te quise en abanico intimista, fuiste desde siempre la que eres, la que deduje que eras, la que ansiaba que fueras, la que fuiste y la negada que pudiste ser. Y ahora retumba conciencia tras cada letra que mancha pureza en el papel cuadriculado, al son alicaído de quien recuerda salva ahogado en pena cadena, en lloro amago, en sordo grito torturado que funde posibles del delante, ese paso hacia el rescate de quien no quiere ser auxiliado... Sin ti, es un sin mi pendiente, que consciente se abandona pereciendo...
Pobre espíritu en gracia vida, rogaría si creyera con temple rezo atribulado e hincando rodilla, bajando mirada y juntando palmas que lentas tocarían con mis dedos, labios. Alzaría brazo violento si con tal desfachatez provocase retornos, rescatarte del miedo inexistente que persistente golpea mi esencia, anegando incoherencias conductoras a la divagación donde sigo y prolongo perdurando por siempre y amen maldito que me maldice, igual que silencio.
No queda y presto acabado, pinto mueca adiós sin recibir nada a cambio, para cruzar las arenas que besan salada, que a su vez, acarician a la granulada que paciente la espera. Porque allá donde viera reconozco nuestra historia, el delirio romancero, el halago, el beso pendenciero que enciende tacto pasión, abrazo, susurro, gemido... Todo danza perdido en el caldero infierno de mi destruido corazón, alma occisa que oxida acelerada buscando muerte, a la Parca que me ignora... Mientras rescato belleza que viera prendado juntando nuestros labios y regalando alma, sentirte, sentirme,¡sentirte!, ¡¡Sentirme!! ¡¡¡Sentirte cómo te siento en el anhelo que me trastorna!!! Porque vivo suplico capital pena cuando muerto respiro sin querer respirar condena de no tenerte y recordarte... Sin querer queriendo pues amor es amar estando o no existiendo, vida mía. Y amar es amor sin condición materialista o etérea, sin lindes o barreras, con o sin vigor...

Caminaré hasta las entrañas de la mar para buscarte, encontrarte, sonreírte y abrazarte... Me quedaré contigo para siempre, tan incondicional como eterno resuena la mejor canción escuchada por mis oídos, cuando de tus labios brotó, aun sonrojada, el primer te quiero que me dedicaste...