viernes, 8 de abril de 2016

COLOSUS

 COLOSUS(Breve romancero) por Dadelhos Pérez

Los prados oro y la tierra yerma que enseña faz al margen de la senda serpiente, sube cerro y desciende ante la mirada impávida de olivos viejos con hojas resecas, trilla infierno en el verano condena, allá en las tierras secano donde canción ancestral naciera. Narrando aventuras de vidas occisas que restaron penurias alentando esperanzas entre las aldeas, que hoy viven apacibles en el océano del trigal, en el plácido lago artificial donde beben las ovejas.
Yo anduve leguas ignorando treguas que inconsciente buscaba, cual enemigo de la desgracia que nunca fue ajena. Alcanzando la orilla del poblado de casas cal, teja vieja; enredadera moribunda que en vez de trepar se diseca. Y alma mía dijo hasta aquí y mis pies desobedecieron pensamiento, pues el coleto me guio durante los meses evasivos que me trajeron los días comprensivos en la casa primera a pocas manzanas de la plazoleta. Escuchad bien mi llanto interfecto cuando su voz llamara asustada, y su mirada reina, iluminase mi desconcierto que marchó rendido como me rendí a tan majestuosa belleza fenecida.
— ¿Quién sois?
—El coloso que busca, el caminante que encuentra. La sombra negruzca que produce la quema del sol estío sobre el tronco rugoso del olivo solitario. Pues soy el emisario de las plegarias rezos que acude pleno, que hinca rodilla, que suplica conversa en verso que verse la prosa sentida, la oda amartelada, la caricia cómplice y sincera… Puedo ser lo que vos queráis, el sueño despierto, la muerte que rescata, el dios sin cielo o su adverso solitario en las dunas celestes que glorias conlleva, llegando perdones que de nada sirven pues de nada se arrepiente como mal presagio que puedo hacer bueno, hermosura, belleza.
— ¡Estáis cómo una regadera!
—Como agua necesitada que tierra empapa y se pierde rápida tras ser consumida, yo riego la sabiduría de la ignorancia en mis trancos ritmados que nada persiguen, pues hacerlo sería perderme en los ingentes caminos de mi mente hasta no encontrar vuestra única salida. Soy lo que fuere aun siendo lo que seré, pues en ese cáliz sagrado consagra esperanza sin espera, tras vislumbrar el milagro que no pediste saliendo por esta puerta. Soy amor que nada pide, el pan a secas, el ronronear tierno que eriza vello y despierta la sangre que bulle pasión en el último segundo y con el vigor de toda una vida entera. Cuando beso entrega y mieles diluyen los miedos que fluyen ante la incertidumbre traicionera. Besaros, mi dama, amaros, mi reina. No existe más motivo que motive la motivación en sacra que resucita la condena, cuando nuestras miradas se cruzaron en esta hora muerta.
— ¡Maldito loco, largo de aquí!
—Repite cantinela que burlara en mente y ahora desespera, soy el coloso que camina y el caminante que pierde, desvalido confundo y confundido encuentro la negativa que se repitió en el último pueblo con la merced que desmereció vocerío insultante en vez de decir en tono madre, ¿quiere un café? ¿Se encuentra bien? ¿Por el amor de Dios? Para poder contestar con alma afuera y corazón parado la verdad que la condena y el anhelo guía que abruma incendiando recuerdo, matando de nuevo, brotando odios por los quebrados que bajo tierra madre dejé, y esos otros que aún no llegaron pero llegarán tarde o temprano… Si amor no sana el odio de quien os habla sin vida, tendré que serviros la misma medicina para que logréis alcanzar la empatía que os falta, soltando el lastre receloso y prejuicio que os sobra en la hora desalmada pues por ella me presento…
Los prados oro y la tierra yerma que enseña faz al margen de la senda serpiente…


Bueno, un romancero enigmático que puede ofuscar a más de un lector/a, ante todo agradecerte que te molestases en leer mi humilde composición, es todo un lujo, de corazón. Y por si acaso te encontraste fuera de juego en este enredado romancero que sólo muestra guiños dejando amplio margen a la interpretación, el coloso es la muerte que va visitando y ejerciendo su desagradable labor… Para ser más exacto, en formato enfermedad… Sí, lo sé, muy enredado y con apariencia de otro argumento diferente, pero las pistas están colocadas desde la primera frase.
De todas formas experimentaba entrelazando dos géneros, a la próxima seré (cómo diría) más directo, ¿de acuerdo?
Persisto en que la felicidad te inunde sonriendo al menos una vez al día, con el corazón en mano. Abrazos virtuales y gracias de nuevo.