viernes, 9 de septiembre de 2016

Pollo relleno con guarnición de la huerta (Micro/reivindicación)

Pollo relleno con guarnición de la huerta (Micro/reivindicación)

Puede que encuentre algo soso el primer plato, desde que aterrizó la crisis me vi en la necesidad de prescindir de los servicios de Francesco. Enorme tragedia para el refinado chef aunque toda una bendición para mi bolsillo. El único inconveniente, Mohamed, no acierta nunca con la sal quedando corto, y eso que es árabe, debería llevar en sus genes el don de la sazón, son los reyes.
Increíble, ¿despediste al mejor chef del país por la crisis?
Simples recortes de personal, señor. No debe alarmarse, la calidad sigue igual que siempre, solo que ahora el cocinero, que no chef, es algo más económico.
Espero que así sea, sería toda una tragedia arruinar su reputación en aras del capitalismo desmesurado. No todo es reemplazable, mi querido amigo.
Disfrute del almuerzo, seguro que quedará satisfecho.
No pudo evitar pedir el plato por excelencia de la casa, pollo relleno con guarnición de la huerta, un espléndido manjar que gozaba de gran reputación (…) Hasta que el plato aterrizó en la mesa.
¡Metre!
Usted dirá, señor.
A este pollo le falta cocción.
Es una nueva y revolucionaria técnica de nuestro nuevo chef, puede que en apariencia le falte un poquitín de fuego. Pero le sugiero que lo pruebe, es una auténtica delicatesen.
Tiene plumas.
Sí, lo sé; la técnica, como bien apunté, es revolucionaria.
¡Coño! Está cacareando, no tenga tanta cara.
Es preferible así, según los médicos hay que cocinar poco los alimentos, señor.
Y encima ni siquiera es pollo, es gallina. Acaba de poner un huevo en el plato tras zamparse los granos de maíz hervidos.
Lo del huevo no confirma que sea gallina, usted pidió pollo relleno con guarnición de la huerta. Y no vea lo complicado que resulta colar un huevo en los pudientes del pollo. De ahí que deba consumirse rápido pues corre el riesgo de convertirse en gallina o desencadenar una batalla a vida o muerte mediante certeros picotazos…
Este restaurante ya no es lo que era, déjelo, me voy.
Rocambolesco tanto como decepcionante, una floja historieta a la altura de esos más flojos empresarios que inventan tras despedir pretendiendo lo mismo con diferentes. No es un ataque a la emigrantes al considerarme uno de ellos, pero hay que tenerlos bien grandes para despedir al que sabe hacerlo tras hincar codos y pasar todos los filtros del mercado laboral, para colocar a un recién aterrizado al país y ponerlo al frente con la condición de que cocine exactamente igual que su antecesor. Si al menos le dejaran hacer sus platos… Es una pequeña crítica al restaurante donde suelo acudir para degustar platos tradicionales de mi tierra… Juan, no me puedes vender gato por liebre, nací en el mediterráneo, hablo valenciano a la perfección pues es mi lengua materna y llevo comiendo “all i pebre” desde que era un mozalbete. No hace falta que despidas a tu nuevo cocinillas, déjalo de segundo y contrata a alguien que sepa hacer nuestros platos. O bien, deja de dirigir un restaurante valenciano y cámbialo a Tailandés, al menos tendrás cierta calidad. Sin rencores (pero coño, tío; no quiero pensar como saldrán las paellas)
Dadelhos Pérez.