miércoles, 4 de mayo de 2016

Distracción


DISTRACCIÓN por Dadelhos Pérez

La calma siembra segundo cuando vislumbro poema crepúsculo desde mi universo siempre latente, esa pizca de vida al son comparsa de las olas que acuden, de la arena que espera, de las rocas besando espumas, de la brisa lenta que acaricia rostro y rescata recuerdos que no recordaba.
Ese segundo magia que revela luz existencia nada más sentarme a la vera del paseo, respirar ambiente tocado por la salada, ensoñar cual niño distrayendo coleto que se distrae admirando diferentes gentes en su itinerario grato. Creo que esto que me transmite la mediterránea es esperanza sin esperas, adiós que muere y hola eterno que se confunde con el cántico playa. Aunque regresa gracias a la luz de tu mirada que observa mi morada entre asombros.
María, vives tu salida de la hermosa Venezuela que es incapaz de competir con tus poses atrayentes, tu estar pausado, tu agarrar mis manos mencionando lo bello del color turquesa que impera en la tremenda que se pierde en el horizonte.
Tenías razón, papi. Es un lugar diferente y enigmático.
No tan diferente de cualquiera, mi vida. Por viejo puede y por hermoso llega. Pero tan solo es un pedazo de tierra atado a mi infancia que me habla en tono madre por conocernos desde siempre. Supongo que a ti te pasará lo mismo allá en la calurosa.
¿La calurosa? ¿Así llamas a Venezuela?
Sabes que la considero el paraíso, un lugar cargado de libertad solo ensoñada en la vieja y chirriante Europa. Allá cabe la posibilidad de perderse en la selva viviendo esa vida que leí en infinidad de relatos o novelas. Mientras acá, acá solo habita el eco salpicado por dramatismos sables, dominios dominando dominios, cierto que también parió prosa dulce, poemas, músicas celestiales y un largo etcétera de arte florecido a raíz de lo perverso que esconde esta belleza. Comparto contigo lo más sacro que me sobrevivirá embrujando a otros y otras que agarrarán libreta barata y estilográfica de andar por casa, se sentarán en este mismo sitio entre soledades dentro de bullicios paseo, escribiendo composición que yo ya compusiera aun usando otro lenguaje diferente, distintos adjetivos, con los mismos sentires o mimbres que usé y seguiré usando hasta mi último día al ser lo mismo...
¿Escritores?
También, aunque me refería a seres humanos, ni más, ni menos.

María anda boquiabierta todo el tiempo desde que llegamos a España. En realidad se maravilla por los cascos viejos de las ciudades que vamos recorriendo enganchados a mi frenético trabajo. Es un mundo nuevo esta vieja Europa que descubre por primera vez saboreando los sabores (valga la redundancia) que imperan en mi tierra. La auténtica paella Valenciana con arroz bomba y no aquella que hice con ese otro integral (o chino para los españoles/as) que necesita más cocción.
Me alegra tenerla en mis desventuras agonizantes del pulular constante de una punta a la opuesta para regresar al punto de partida gracias al éxito (incomprensible) de una mera novela simplona que anda vendiéndose más que bien, me alegro por el autor que anda tan sorprendido como el resto del equipo.
Quería compartir con vosotros/as una primera vez a los 45 años (mi edad) esa primera en que mirada descubre la inmensa diosa mediterránea engalanada de turquesa y desprendiendo ese aroma inconfundible de la salada.
Como podéis ver, las primeras veces no dejan de sorprender a cualquiera, espero no haber aburrido con este escrito alejado (puede o seguro) del romancero al que soy prácticamente un adicto.
Sin más ceremonia que deseos benévolos para con todos y todas, regreso a mi trajín dulcificado por esa belleza que ilumina mi presente inmediato y los que vengan. Encantado de leer y de escribir desde mi prisma (algo personalista, lo confieso) pero como bien me instruyó mi viejo profesor de literatura culpable por que me decantase por este noble arte… (Es tan sencillo como hablar, pues escribir es charlar con el lector en su coleto)

Abrazos desde la cercanía de la distancia que nos ofrece el milagro de la nube, hermanos y hermanas, que la felicidad os anegue sin empalagar demasiado, solo lo justo. Espero regresar cuanto antes a nuestro universo G+ y leerles, por supuesto, son una fuente inagotable de inspiración. Hasta entonces (…) hasta ahora. (Me gustó este final, o punto y seguido para los/las más optimistas)