LA MARCA DEL LADO OSCURO por Dadelhos Pérez


Todo tiene cabida en la ensalada vida, aunque no ande sazonada con mágicos aditivos enfrascados y con etiqueta que finita su poderoso deguste, si gusta, por supuesto. Lechuga fresca en cualquier variedad entonando esperanzas por su color existencia; tomate alegría cual azúcar frente pimienta que queda reservada al gusto de cada cual. Sí, la existencia es una buena ensalada servida en tabla veraniega a milímetros de la arena playa por hermosa princesa, esclavizada al horario agobio en pro del adverso que disfrutan los atendidos, miradas alegría, comentarios jocosos. Brisa rompiendo barreras vergüenza y el cántico de la eterna salada en su vaivén relajado. Un cuadro reservado para el disfrute de los superados por el marchado vigor y atiborrados de sabiduría, puesto siendo zagal las apetencias rondan otros universos tan finitos como este... Toda perfección anda sometida a lo imperfecto, sin duda.

Es un loco entregado del todo a su locura. Puede que sólo un ignorante amarrado a esa tonta felicidad del no saber, ni pretenderlo.

¿Chascarrillos de buena mañana? Me sorprende su reacción frente a mi humilde exposición, señor. Esperaba tensión decadente, abocada al descontrol que pare súplica frente al negro panorama.

Bueno, soy consciente que llevo la marca del lado oscuro desde que me atreví a adentrarme en este sórdido universo tan dado a la imaginación. Siento en el alma no resultar una víctima perfecta. Pero, como bien dijo, la perfección anda sometida a lo imperfecto, siendo mi quehacer eso mismo, ¿no cree?

Sinceramente, cuando me llegue la hora espero reaccionar como usted, agarrando lo tétrico y convirtiéndolo en vulgar. Sabe, también estoy agotado, tantos años dando matarife a demasiados y demasiadas por comanda, sin más explicaciones que el monto a percibir una vez acabado el trabajo, claro está. Al principio me imaginaba que eran crueles inhumanos asesinos de niños, colocando al imbécil de turno en lo más alto de la escala macabra. Hasta que me di cuenta que ese lugar no era de ellos ni de ellas, me pertenecía por méritos propios. Supongo que por eso acepté la comanda, esta misma. Estoy cansado de liquidar a inocentes, padres de familia adictos al juego, al sexo, a tantas y tantas enfermedades (…) Pero usted, amigo mío, usted si merece el destino que le traigo por las ingentes atrocidades cometidas, sin medida, disfrutando en cada una de ellas, recordándolas sonriente al anochecer mientras espera otro nuevo recado sanguinolento. Puede que usted y yo parezcamos lo mismo, sólo puede, porque nunca disfruté torturando a inocentes hasta la muerte... Me da asco incluso mirarle.

¿Qué cambia hoy? Siempre la misma monserga, te plantas delante del espejo con la cara a medio enjabonar mientras observas ido la puta navaja de afeitar soltando gilipolleces, para acabar donde siempre... Tú y yo somos lo mismo... De nada te servirá tratarme cuan otra personalidad diferente puesto que ambos tenemos la jodida marca del lado oscuro al ser la misma persona. Ahora, termina de una puta vez de afeitarte y salgamos en busca del nuevo divertimento. Me apetece rajar gaznates.
Lo que cambia hoy, maldito indeseable, es la certeza que ganó mis carnes; resquemor irritante que no para de cuestionar en el despierto y en el dormido. La certeza cegada, el ansia vencida, en definitiva; el juicio clausurado tras los martillazos del juez consciencia. Hoy no terminaré de afeitarme, hoy simplemente pondré fin a esta pesadilla.

Ayer soltaste la misma bazofia y al oscurecer seccionabas los pechos de aquella ramera, sonriendo, empalmado, degustando la auténtica ensalada que casa perfecta con lo que somos. No harás más que aquello que siempre haces, que siempre hacemos, lo que sabemos hacer bien, muy bien. Perfecto... Si viviéramos mil años, mil años andaría la perdida policía rompiéndose los cuernos para no sacar nada en claro...

No viviremos mil años, ni siquiera uno más, puede que algunos minutos dentro del tormento impuesto a tantos y tantas durante demasiado... Me gustaría estar en la terraza playa...

¡No seas gilipollas y baja la puta navaja!Gritó su reflejo desde el otro lado del espejo enfadado, humillado, asustado, y sobre todo, vencido.

Pedir una ensalada a la hermosa camarera que me sonríe...

¿De qué nos servirá? ¡Acaba de una jodida vez de afeitarte y marchemos!

La brisa romperá la barrera vergüenza y por fin le dedicaré palabras que ella acogerá con gesto agrado, inclinándose para servir plato, para servir vida, para cambiar rumbos y converger en mundos liberados de la pesadilla... La vida es como una buena ensalada servida en mesa veraniega a milímetros de la arena de la playa... Como cuando era un crío...
Fin
® Dadelhos Pérez


Parte de un relato corto (que terminó siendo novela) dentro del género negro negruzco (asesino en serie) alcanzando buena cota que abrió varias puertas editoriales en América Latina. Cierto es que gané algunos cuartos escribiendo cual negro para algunas (sobre todo argentinas) de las que guardo un especial recuerdo afectuoso. En muchas ocasiones caminé por las calles de Buenos Aires, por sus barrios, charlando con sus gentes en mercados, etc. Me impresionó (al menos en mi primera visita) la cantidad de arte que destila, sobre todo literario y teatral. Estuve tentado por aquellos años en mudarme allá al parecerme un universo perfecto, siempre dentro de mi imperfecto cual satélite desorientado, caminando contracorriente o alejado de las sendas habituales... No pretendo desmarcarme del resto o auparme a extrañas posiciones de mejores y peores puesto no creo en esa imbecilidad de la competencia, me aferro más a lo innato del ser humano, su creatividad sin lindes capaz de lo imposible aun imperando nulas posibilidades.
Hacía tiempo que no me adentraba en el género y me apeteció tras ojear el libro; no es una de mis preferidas pese a que me costó mucho sacarla adelante por el tema de investigación. De todas formas, espero disfrutaras del breve deseándote de lo bueno lo mejor, cómo no. Espero leerte pronto en la red de redes (que no pesca pescados, aunque haberlos los hay) hasta entonces... Hasta ahora.