TETAS

TETAS

Danzan a paso vigor que marca contoneo cadera al ritmo tacón por calles y plazas, las ansiadas por ojos que las siguen cual imán al hierro, entrando ergo en debate de si son naturales u obra de cirujano experimentado en convertir tablas en cerros, cerros en montes o montes en impresionantes cordilleras que no dejan ver llanos afectando las espaldas de ellas (y me refiero a las más valientes que se plantan talla desproporción) Es tema devoción que no altera el producto aun rizando rizos que despiertan carnes. Al poco importar si se cortó y bordó puesto que el resultado agrada, atrae, delira provocando pueriles piropos típicos de albañil a pie de obra. No obstante, calzo directa disimulo frente al nulo que albergan las perfectas peras de nuestras mujeres, no sin antes aclarar lo obvio de mis buenas intenciones, las tetas son dueñas cuan escote generoso y sin este, pues por norma corriente el macho admiraría escoba, farola, reja o baranda siempre que lleven falda. Y no es tradición, más bien naturaleza que tensa al hermano pequeño incitando a la interacción en claro avizoro cama. Sin mediar más allá que degustar, vestirse e ir al bar para jactarse habiendo culminado o simplemente ensoñando que así fue. Ya saben a lo que me refiero, igual que el juego del parchís; mato una y cuento veinte.


®Dadelhos Pérez