jueves, 8 de septiembre de 2016

DON JUAN POSTIZO (micro romancero)

DON JUAN POSTIZO (micro romancero)
Embelese la rima con la vida que arrima la espera de la amortaja soltera. Dando sentido a la locura que cura fugaz la depresión, sentada en la orilla del habitáculo perdición, donde miraba abstraída por la necesidad a la calle.
Ultraja misma valiera si dependiera de ella escuchar rumor que rompiese el hechizo que la atrapaba, el que conté al primer reglón, sintiendo roce cualquiera de caballero, escudero, ciudadano o ladrón en noche apasionada. Escribiendo sonriente a la mañana siguiente — ¡Por fin me hicieron el amor!
No importaba que restara lo vulgar del besar bajando dedos por sus senos hasta el ombligo y más allá, pues de amor platónico se sirvió leyendo novelas amarteladas con final de cuento de hadas. Y el cuerpo le pedía con toda rebeldía, pecado carnal.
Mostré mi porte primero varado junto a la farola, debajo de su balcón, sin oda engalanada con bellas palabras al conocer las humedades de su rincón… Cierto que en el mío brotaba el antes pequeñito luciendo alzada vigor por la ensoñación de mis labios junto a los suyos, los dos… Los de carmesí postizo y los de abertura amor… En eso, cómo buen caballero, no daré descripción en favor de la dama poseída y no por alma desvalida aunque toda la diera dentro de la contienda amatoria…
Fuera ropaje y viva la piel, mostró sus encantos de curvas, montañas… Parajes deseos, deseos anhelos… Desesperación cayendo prendado y besando, besando, besando hasta desfallecer más de cuatro veces por mi parte. Y ella, veintitrés multiplicado por tres contando por abajo o un pelo escaso por arriba también… Comprended mi debilidad al eyacular las reservas almacenadas en mis pudientes bajos durante tres años, despilfarradas aquella noche memorable... Pero cualquier cuento que se tercie tiene su talón de Aquiles, sin excepción.
Y me dijo: ¡¡¡Ya!!! Y le contesté: — ¿Ya qué? Subiendo los calzones antes que los pantalones sin que ella se quitara siquiera el sostén.


®Dadelhos Pérez