martes, 29 de noviembre de 2016

Enemigos (Micro)


No ofuscaré mis posibilidades para que otros culminen decadencias. La oportunidad siempre calza perfecta en el pie del oportunista, y el oportunista anda liberado de empatías capaces de nublar segundos vitales en el vasto campo de la indecisión. Nunca antes obré como ahora, soy consciente, pero cuando ruge el estómago lastimando alma, cualquier salida por muy disparatada que perezca es digna, no, necesaria. Por eso mismo me niego rotundo a acceder a sus pretensiones, esta vez el juego dirimirá según las acciones de sus apostantes. Nada de entre bastidores.
― ¿Qué quiere decir?
Sabe perfectamente a lo que me refiero, así que no disimule evidencias. Ustedes juegan bien las cartas, están adoctrinados para doblegar a cualquier viandante ganando mano, juego y partida. Pero en esta ocasión, en esta ocasión… (Interrumpido)
― Mire, se ponga como se ponga el kilo de queso no variará el precio y hay clientes esperando. Así que haga el favor.
P.D. Avizorar enemigo en cualquier rincón es síntoma del mal estado del alma, solemos recurrir al enfado monumental cuando las cosas no andan por la senda esperada aun retomando rápidamente la cordura, no siendo en todos los casos. La peor de las enfermedades es permanecer en ese limbo de mala leche señalando a diestro y siniestro pues peligras en quedar varado en el pantano de la incomprensión hacia el resto, despertando fantasmas que arrasaron continentes enteros, como por ejemplo el racismo… Cuando postergamos nuestros males señalando culpables inocentes, dejamos de ser lo que creemos para convertirnos en lo que jamás quisimos ser. Encajar, aceptar, comprender y caminar es la receta, eso sí, sin caer en el regazo perdición del cordero; todo en exceso corroe, ser demasiado bueno…También…
®Dadelhos Pérez (La ranura de la puerta) 2016
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